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julio 18
Puede afectar a la relación de pareja la discapacidad de un hijo?

Puede afectar a la relación de pareja la discapacidad de un hijo?

  • BY: ClinicaRehabilitacionInfantil
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Los cambios y exigencias que se producen en la vida de una pareja como consecuencia de la discapacidad de un hijo suelen poner de manifiesto no sólo nuestras propias  fortalezas y debilidades sino también las riquezas y carencias de nuestra  relación. Mientras existen parejas que dicen haber afianzado y fortalecido su vínculo afectivo  a partir de la  situación vivida, hay otras que por el contrario sienten que ha sido la causa de su debilitamiento o ruptura.

No cabe duda que el impacto emocional que provoca  la llegada de un hijo con necesidades especiales nos pone "a prueba" en muchos sentidos, pero trasladar la responsabilidad de una ruptura a la discapacidad de un hijo, sería evadirnos de nuestra propia responsabilidad como individuos y como pareja.

Tod@s desearíamos que a la hora de afrontar la situación que nos toca vivir nos comportásemos como un equipo que se apoya incondicionalmente, pero son tantas las emociones y la incertidumbre a la que nos enfrentamos que no siempre es posible hacerlo desde el minuto cero. Hace falta tiempo pero sobre todo hace falta comprender que no todos reaccionamos del mismo modo. Un hijo es un proyecto en común para una pareja en el que se depositan ilusiones, expectativas y deseos que de repente se desmoronan. Cada integrante de la pareja actúa, reacciona y se comporta en función de sus fortalezas, sus recursos emocionales, sus valores, sus apoyos afectivos, sus expectativas, su actitud...y en esto no tod@s coincidimos.

Es preciso saber que probablemente muchas de nuestras carencias quedarán "al descubierto" y que ello dará lugar a algunos desencuentros, pero si somos conscientes de que el mejor modo de afrontar la situación es funcionar como un equipo, y que sólo de nosotr@s depende que así sea, asumiremos la responsabilidad que nos permita seguir siendo esa pareja que un día decidió recorrer y afrontar las dificultades de la vida en compañía del otro.

Quizá lo más importante sea estar PRESENTES y saber acompañarse, porque al final son las ausencias las que acaban haciendo mella en la relación. La ausencia de diálogo, de colaboración, la ausencia de compromiso, de confianza, de una visión compartida...Ambos han de estar presentes en el día a día para escuchar y ser escuchados, para pedir ayuda y ayudar, para compartir emociones, inquietudes, decisiones y responsabilidades. Presentes para no sentir que aquello que era un proyecto de dos acabe siendo una lucha en solitario. 

Si tomamos como referencia los valores que son fundamentales para que un equipo funcione y los trasladamos a una pareja que ha de hacer frente a la situación de discapacidad de su hij@, podríamos decir que es necesario:

*COMPROMISO: ambos deben estar comprometidos con la "causa". Hay que sacar adelante a un/a niñ@ que necesita terapias dentro y fuera del hogar, visitas médicas, cuidados especiales, toma de decisiones,  etc. etc. Es fundamental que se asuman esas responsabilidades de manera conjunta. Que haya un reparto consensuado de tareas que puedan ser intercambiadas para que nadie sienta que no hay implicación por parte del otro. Se requiere un compromiso individual para una misión que es conjunta.

*CONFIANZA y COMUNICACIÓN: hay que ser siempre honestos con el otro y fomentar ese tipo de comunicación que nos lleve a poder hablar de todo. Si necesito ayuda la pido, si me siento sol@ lo digo, si tengo una preocupación la comparto, si no estoy de acuerdo con algo lo argumento,...Nadie tiene por qué estar adivinando lo que pienso, lo que siento, lo que quiero o no quiero; y para eso tenemos que comunicarnos abiertamente.

*VISIÓN COMPARTIDA: podemos colaborar y esforzarnos de forma conjunta si ambos caminamos en la misma dirección. Se trata de unificar criterios y esfuerzos. Para estar motivados hay que tener claro lo que queremos conseguir.

*RESOLVER LOS CONFLICTOS: hay que asumir que los desencuentros y los conflictos son inevitables por muy bien que nos llevemos. Pero pasarlos por alto o evitarlos no los va a solucionar, en todo caso los agudizará. Un problema que no se enfrenta y se resuelve puede empezar a generar frustración, rechazo, rabia, apatía y un montón de sentimientos hacia la situación y hacia el otro que no es bueno para nadie.

* SER SOLIDARIOS: es posible que surjan momentos de crisis, de cansancio "vital" y es en esos precisos momentos cuando necesitamos más que nunca al compañero de ruta para sujetarnos, levantarnos y ayudarnos a continuar.

*RECONOCER AL OTRO: de tanto en tanto no está demás decirle al otro lo importante que es contar con su apoyo, reconocer sus virtudes y todo eso que nos aporta. En ocasiones cometemos el error de centrarnos solamente en lo negativo y esos reproches constantes construyen enormes barreras. No se trata de obviar lo que consideramos ha de cambiarse, pero se trata de poner en valor lo  bueno que siempre hay.

* CONSTRUIR ESPACIOS DE INTIMIDAD: no debemos olvidar que además de padres y madres somos hombres y mujeres. A veces nuestros roles de padres/madres adquieren tal protagonismo que olvidamos esa parte afectiva y de contacto físico con el otro que también es importante. Cuando hay problemas, cansancio y dificultades se pierde el interés por compartir esos momentos de intimidad que son justamente los que nos definen como pareja además de amigos.

Puede que la situación de discapacidad de un hijo afecte a la relación de pareja, pero el sentido positivo o negativo de esa afectación depende de lo que estemos dispuestos a hacer o no hacer por la relación que tenemos. Es difícil que una pareja se quiebre si existe esa voluntad compartida de apoyarse acompañarse y mantenerse unida.

No te olvides que el objetivo no es ser un/a padre/madre "coraje", el objetivo es ser un equipo, porque ten por seguro que ninguno por sí solo conseguirá más que la suma de ambos.

Inés Canal López