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octubre 26
Cuando los pájaros de la tristeza anidan en nuestro pelo

Cuando los pájaros de la tristeza anidan en nuestro pelo

  • BY: ClinicaRehabilitacionInfantil
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La tristeza forma parte de las emociones básicas de todo ser humano y  por lo general surge como una respuesta natural frente a esos acontecimientos que suponen una pérdida que valoramos como definitiva  en nuestras vidas. La pérdida de un ser querido, de una relación, de un trabajo, de salud, de un proyecto de vida...Aunque en ocasiones también tiene que ver con la desesperanza, con la frustración continua de no alcanzar unas expectativas demasiado altas o con no encontrarle un sentido a nuestras propias vidas por citar algunos ejemplos.

La tristeza aparece para ayudarnos a "soltar" y dejar ir aquello que ya no estará en nuestras vidas en el caso de las pérdidas (duelo) y también para mirar hacia adentro y averiguar qué es lo que estamos haciendo o dejando de hacer para sentirnos tristes. Cuando no nos sentimos satisfechos con nuestra vida es momento de plantearnos qué tipo de creencias y autodiálogos albergamos en nuestro interior.

Se trata de una emoción que consideramos negativa, no es bueno "estar tristes", por  eso en muchas ocasiones intentamos esconderla y hasta llegamos a sonreír cuando lo que en verdad sentimos son unas inmensas ganas de llorar. Pero la tristeza al igual que todas las emociones tiene una función y es la de adaptarnos a la nueva situación tras la pérdida o hacer esos "reajustes" internos que nos permitan solucionar o cambiar todo eso que nos está afectando negativamente. Hay que dejar salir ese dolor que si no encuentra vía de escape se enquistará de forma permanente, hay que permitirse ser "humanos". Todos nos sentimos vulnerables en algún momento de nuestras vidas y es justamente aceptar esa vulnerabilidad, expresarla, admitirla, la que finalmente nos hace ser más fuertes. 

No obstante, es preciso distinguir la tristeza que aparece para dar respuesta a una situación concreta de pérdida (real o fruto de nuestras creencias) y que dará lugar a un proceso que finalmente nos permitirá continuar con nuestras vidas, de la tristeza que se convierte en un estado anímico permanente que nos ancla al sufrimiento.

Entender que todas las emociones tienen un significado y que están presentes para ayudarnos y no para dañarnos es el primer paso. Saber que nos están dando una valiosa información nos permite aceptarlas. No hay que "vencer" la tristeza, hay que dejarla cumplir su cometido para que se marche por sí sola. Y si por la razón que fuere no entendemos el motivo de su presencia o persiste demasiado en el tiempo afectando de manera progresiva nuestra vida, entonces debemos pedir ayuda y ponernos en manos de profesionales. Es curioso como no dudamos en ir al dentista si nos duele una muela, o al médico si tenemos una gripe, pero nos resistimos a ir a un especialista cuando hablamos de "dolores" emocionales.

Estar bien anímicamente es fundamental para nuestro diario vivir. Y aunque estamos preparados para hacer frente a la mayoría de las circunstancias a las que nos enfrentamos, existen situaciones de adversidad o de una  profunda crisis interna, en los que a lo mejor necesitamos  la guía de un profesional. Todos tenemos las respuestas en lo más profundo de nuestro ser, todos contamos con esa sabiduría interior que nos ayuda a superar situaciones, crecer y avanzar, pero a veces también caemos en laberintos  en donde necesitamos que nos ayuden a descubrir cómo encontrar la salida.

Tanto si tienes un motivo para sentir tristeza como si lo desconoces, no es una emoción que deba instalarse de forma permanente en tu vida. Si ves que pasa el tiempo y tu sensación persiste sin atisbos de mejora es momento de pedir ayuda. No hemos venido a este mundo a sufrir, hemos venido a vivir, y aunque el dolor y la tristeza formen parte de algunos momentos de nuestra vida, también han de estar presentes la alegría, el amor y la ilusión.  

No debemos confundir tristeza y depresión. La depresión no es estar tristes ni sentirse vulnerables, se trata de una enfermedad, un trastorno del ánimo  que requiere incluso medicación. Una persona que padece depresión no puede salir de ella por sí sola, necesita la intervención de un profesional y sobre todo el cariño y el apoyo de quienes están en su entorno. La depresión suele ser el resultado de una combinación de factores genéticos, bioquímicos, y psicológicos. Las áreas del cerebro responsables de la regulación del ánimo, pensamiento, apetito, y comportamiento no parecen funcionar con normalidad. La tristeza es un sentimiento que fluctúa mientras que la depresión es algo de lo que cuesta salir una vez se cae en ella. Según la OMS  sigue siendo una de las enfermedades que más cuesta diagnosticar y que más sensación de aislamiento social e incomprensión produce en el paciente. 

"No podremos evitar que los pájaros de la tristeza sobrevuelen nuestras cabezas, pero sí podremos impedir que aniden en nuestros cabellos" Proverbio chino

Inés Canal López