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abril 06
HIJ@S CON DISCAPACIDAD: 5 CONSEJOS QUE NOS AYUDAN A GESTIONAR LA INCERTIDUMBRE

HIJ@S CON DISCAPACIDAD: 5 CONSEJOS QUE NOS AYUDAN A GESTIONAR LA INCERTIDUMBRE

  • BY: ClinicaRehabilitacionInfantil
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No saber a ciencia cierta cual será la evolución de nuestr@ hij@ cuando cuenta con algún tipo de discapacidad nos lleva a tener que lidiar con la incertidumbre. Nuestra cabeza se llena de inquietud y preocupaciones y son tantos los interrogantes que nos planteamos, que no podemos evitar "peregrinar" de un médico a otro en busca  de ese pronóstico que nos acerque más a su mañana. Necesitamos que alguien nos diga qué va a pasar, hasta dónde llegará, cuáles serán sus capacidades y cuáles sus incapacidades, qué nivel de autonomía tendrá, cuánto durará su tratamiento...necesitamos respuestas, y si son TODAS, mejor.

El problema es que cuando la situación de partida es complicada, "forzar" un pronóstico por parte de los profesionales, puede jugar más en contra que a favor. Porque puede que escuchar determinadas "probabilidades" nos conduzca a un estado emocional que acabe condicionando nuestras actuaciones.

Por eso es importante que aprendamos a gestionar la incertidumbre que sentimos, porque junto con ella aparece el miedo, la ansiedad, la angustia, el estrés y muchas veces la falta de motivación. Pero cómo lo hacemos?

En primer lugar es fundamental que centremos nuestra atención en el momento presente, porque la única situación "real" es la que estamos viviendo. No es ni lo que pensamos, ni lo que nos preocupa,  ni lo que se cree probable, ni lo que se intuye, ni lo que se sospecha y ni tan siquiera lo que se desea. Es lo que "es" y desde esa absoluta objetividad sólo cabe preguntarse qué está en nuestra mano hacer. Sabemos que con la rehabilitación se obtienen progresos, la "calidad" o la "cantidad" de esos progresos no es lo relevante, lo realmente relevante es saber que si hay algo que podemos hacer, lo estamos haciendo. Porque eso nos dará la tranquilidad de cara al futuro. Llegará a tener plena autonomía en su vida? probablemente hoy nadie pueda contestarme a esa pregunta, pero tengo la absoluta certeza de que si existe esa posibilidad,  estoy haciendo lo que debo hacer para que pueda conseguirlo.

Confiemos en nuestras  fuerzas, las personas que confían en sí mismas no necesitan un mañana seguro para estar tranquilas, porque su seguridad reside en ellos. Saben que sea cual sea la situación que se les presente, serán capaces de afrontarla. "Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama, sino en sus propias alas". Somos mucho más fuertes de lo que a priori podamos creer y son justamente estas situaciones adversas las que lo confirman. Acaso no estamos en este preciso momento haciendo frente a una de las situaciones más dolorosas y difíciles de nuestra vida?

Eliminemos las expectativas. Las expectativas son suposiciones centradas en el futuro que nos generan una profunda decepción cuando los resultados obtenidos no se corresponden con los esperados, y que en muchas ocasiones,  nos impiden apreciar realmente lo conseguido. Hay quienes argumentan que sin expectativas de futuro no son capaces de encontrar una motivación que les impulse a actuar. Cuando condicionamos nuestras acciones en función de unos determinados "resultados", no sólo nos sentimos frustrados si no los alcanzamos, sino que además en nuestro caso, nos alejamos de nuestra auténtica motivación: nuestr@ hij@. Cuando llevamos a cabo las mismas acciones sólo por y para nuestr@ hij@, sin esperar nada a cambio, simplemente por el hecho de querer ayudarle y mejorar su situación, no sólo sentimos una enorme satisfacción sino que además empezamos a ser capaces de valorar realmente todos y cada uno de sus grandes o pequeños avances.

Distingamos entre aceptación y resignación, en primer lugar por que aunque resulte “sutil” la diferencia, las emociones que generan en nosotros no lo son en absoluto. Y es que aceptar es admitir mientras que resignarse es someterse. Si yo admito, consiento. Es un acto en el que de algún modo interviene mi voluntad. En tanto que si me someto los sentimientos que surgen son muchos y variados: frustración, rabia, impotencia, etc. etc., y esto es algo que inconscientemente nos afecta. Por otra parte está el aspecto “temporal”, cuando acepto lo que en realidad hago es admitir una situación o una emoción que tiene que ver con mi momento presente, mientras que cuando me resigno la veo perdurable para el resto de mis días. Aceptar y no resistirme a lo que hoy me toca vivir no significa no poner en marcha los mecanismos que me permitan hacer todos esos cambios que considero mejorarán mi realidad actual. Porque si así lo hiciera, estaría resignándome, y eso es algo que no debemos enseñar  a nuestr@s hij@s.

Desmitifiquemos el concepto de "felicidad". Creo que en ocasiones la sociedad en la que vivimos nos lleva a confundir el verdadero significado de la palabra felicidad. Porque...qué es la felicidad? estar contentos todo el día, tener una vida sin complicaciones, un trabajo estupendo, una pareja maravillosa, unos hijos "normales"?....Cometemos el error de volvernos dependientes creando premisas como requisitos indispensables de nuestra felicidad. Una persona, una situación, una idea, la consecución de un objetivo…cualquier cosa resulta válida y así, sin darnos cuenta, pasamos buena parte de nuestra vida sintiendo que aquello que no es, no llega o no dura para siempre es la causa  de nuestra infelicidad. Cuando "dependes de" para ser feliz, sólo puedes generar ansiedad, temor, angustia y muchas veces desesperación. Nuestros hijos no deben crecer en la creencia de que "también" hay limitaciones para ser feliz

Construimos nuestra vida a cada paso, y en cada paso accedemos a experiencias que siempre nos hacen aprender.  Al final son todos y cada uno de esos aprendizajes los que  nos llevan a alcanzar la estabilidad interior que tanto deseamos. Y llega ese momento en el que realmente comenzamos a estar en paz, porque empezamos a ser plenamente conscientes de todas nuestras capacidades para hacer frente a nuestro diario vivir. Porque no se trata de tener una vida “idílica”, se trata de saber gestionar nuestras emociones…nuestros pensamientos y nuestro proceder en todas y cada una de las situaciones que nos toque vivir.

Cuando dejas de agobiarte por el futuro ,dejas de atarte a tu pasado, y  te centras en lo único que es real, tu presente, te das cuenta que todo cambia. Porque da igual lo que sucedió ayer o lo que acontecerá mañana, si eres capaz de centrarte en este preciso instante, además de poner toda tu emoción…esa que te lleva a poner el corazón en lo que haces, también podrás utilizar toda tu capacidad intelectual, por lo que el resultado es probable que sea “altamente satisfactorio”, y en consecuencia tu realidad cada vez se parecerá más a la deseada.

Creo que a veces muchas personas confunden tener “estabilidad” emocional, con una vida en la que todo vaya “sobre ruedas”. Y sinceramente creo que tal apreciación es un absoluto error. En la vida siempre nos encontraremos con experiencias que probablemente no sean gratas, con situaciones de dolor, con la enfermedad, con situaciones que apreciemos como injustas, y es justamente nuestra “estabilidad” la que nos permitirá gestionarlas de modo que podamos aceptarlas, superarlas y en todo caso, seguir creciendo con ellas.

Podemos vencer el miedo, la ansiedad, la angustia y el estrés que nos provoca la incertidumbre del futuro de nuestros hijos, porque...

Cuando nada es seguro todo es posible

Inés Canal López