Para ponerse en contacto con la Clínica de Rehabilitación, Llame o escríbanos Nos pondremos en contacto con Ud

noviembre 25
HIJ@S CON DISCAPACIDAD: HAY QUE DEJARLES CRECER

HIJ@S CON DISCAPACIDAD: HAY QUE DEJARLES CRECER

  • BY: ClinicaRehabilitacionInfantil
  • 0
  • Posted in:

Quizá por aquello de que casi siempre les vemos en situación de "desventaja" no podemos evitar estar permanentemente facilitándoles todo aquello que pudiera resultarles difícil o complicado de ejecutar por sí mismos. Algo que sin duda no ayuda en nuestro objetivo de hacerles más independientes.

Las destrezas siempre se adquieren con la práctica, y esto es algo común a todos, tengan o no tengan una discapacidad. Resulta obvio que por sus limitaciones muchos aprendizajes se convertirán en auténticos retos, pero para conseguirlos es obligado tener la oportunidad de intentarlo, porque de lo contrario nunca sabremos si realmente "pueden" o no pueden. Hay que tener muy claro el que probablemente lo hagan "a su manera" y que seguramente les requiera un esfuerzo muy superior al de cualquier otro niño, pero eso no significa que finalmente no sean capaces de lograrlo. Y la satisfacción que ello les producirá puede ser el mejor de los estímulos para continuar avanzando y no desesperar cuando las cosas no se consiguen al primer intento.

Muchos padres temen que se "frustren" y que ese sentimiento de frustración les lleve a sentirse mal consigo mismo. Pero la frustración es un sentimiento que todos experimentamos y que es preciso aprender a tolerar. Todos sabemos que en la vida no siempre conseguimos lo que queremos, y que muchas veces alcanzar una determinada meta requiere de grandes dosis de esfuerzo, paciencia y una larga lista de intentos fallidos. Si estamos constantemente presentes para hacerlo absolutamente todo por ellos sin darles la oportunidad para que lo intenten por sí mismos no les estamos enseñando a esforzarse ni a buscar sus propias estrategias.

Es evidente que hay casos en los que las limitaciones físicas son tan severas que su grado de dependencia es total. Y aquí no se trata de que se esfuercen porque hay un impedimento real que nos obliga a tener que atender sus necesidades. Pero aún en estos casos, no debemos olvidar, la diferencia que existe entre ser "independiente" y ser "autónomo".

Independencia es la capacidad que tiene un individuo para realizar por sí mismo y sin ayuda las actividades de la vida diaria. Autonomía es la capacidad y/o derecho que tiene una persona a decidir por sí misma, a actuar con total libertad obrando según su criterio, asumiendo con responsabilidad las consecuencias que se derivan de sus actos. Por tanto no debemos olvidar que más allá de su independencia el objetivo último que habremos de perseguir es el de su autonomía.

Muchas  personas que presentan limitaciones físicas severas tienen un buen desarrollo cognitivo, sin embargo, en muchas ocasiones, presentan problemas de inmadurez y de conducta porque son tratados como niños durante toda su vida. 

Vivimos en una sociedad que lamentablemente todavía no ofrece todos esos recursos que son necesarios para que nuestros hijos estén en igualdad de condiciones. No se educa en la cooperación y el respeto a la diferencia, sino en la competitividad y el éxito inmediato. No es precisamente un entorno acogedor el que les espera fuera de nuestro ámbito familiar, tendrán que vencer muchas barreras más allá de su propia discapacidad, y eso es algo que tenemos que tener  muy presente si queremos que alcancen el mayor nivel de "autonomía" posible dentro de sus capacidades.

Todos sabemos que en la vida muchas veces es más una cuestión de "actitud" que de "aptitudes". Pero para desarrollar esa buena actitud sería conveniente empezar desde la infancia. En nuestra cultura y en los últimos tiempos hay una tendencia a educar a los niños entre "algodones". Los niños son siempre lo primero, el centro de todo nuestro Universo, todo gira en torno a ellos. Hacemos lo que haga falta para que no sufran, no se frustren, no experimenten situaciones difíciles. Tenemos una fuerte tendencia a sobreprotegerles y así en vez de potenciar su autonomía, favorecemos su dependencia.

Más que brindarles las herramientas que les permitan responder a las  circunstancias que les toque vivir, se lo damos todo hecho.  Nos ponemos como objetivo hacer felices a nuestros hijos. Y como la felicidad parece que consiste en tenerlo todo y que todo sea perfecto, hacemos todo lo que está en nuestra mano y más, para dar respuesta a todas sus demandas. Imaginaros que si esto es lo que suele ocurrir en situación normal, a lo que podemos llegar cuando además se suman emociones de pena y tristeza por su discapacidad.

Resulta evidente que todos queremos ver felices a nuestros hijos, pero "su" felicidad no siempre depende de nuestras acciones o deseos. Podemos proporcionales muchas cosas...todo y más, y aún así puede que no lo sean. La felicidad siempre depende de uno mismo, no de otros. Por eso, quizá lo más acertado sería darles los recursos que les permitan desarrollarse como individuos capaces de alcanzar la felicidad por sí solos. Como leí en alguna ocasión...

"No prepares el camino para el niño, prepara al niño para el camino"

La seguridad afectiva, la presencia, la escucha activa, el estímulo constante, el apoyo, los límites, la comprensión, el ejemplo y todas esas cosas que hacen que un hijo se sienta aceptado, querido y seguro de sí mismo; serán seguramente los mejores cimientos para que un niño se convierta en un adulto "sano" y capacitado para la vida, independientemente de las dolencias o limitaciones que pueda padecer.

La discapacidad es un excelente caldo de cultivo para la sobreprotección, algo que sin duda les impide crecer, y que aumenta el riesgo de hacerle temerosos, faltos de autoestima e incluso manipuladores. 

No cabe duda que nadie nos enseñó a ser padres y que lo hacemos siempre desde el más noble de nuestros sentimientos: el Amor. Pero cuidado con lo que hacemos en nombre del amor...

"Algunos padres están dispuestos a hacer cualquier cosa por sus hijos, excepto dejarles crecer y ser ellos mismos". Banksy

ninaglobo

Inés Canal López