Para ponerse en contacto con la Clínica de Rehabilitación, Llame o escríbanos Nos pondremos en contacto con Ud

abril 20
HIJ@S CON DISCAPACIDAD: SÍNDROME DEL CUIDADOR QUEMADO. Consejos para Padres/Madres que cuidan

HIJ@S CON DISCAPACIDAD: SÍNDROME DEL CUIDADOR QUEMADO. Consejos para Padres/Madres que cuidan

  • BY: ClinicaRehabilitacionInfantil
  • 0
  • Posted in:

cuidador

En numerosas situaciones de discapacidad  las terapias de rehabilitación y los cuidados básicos de la vida diaria como aseo, vestido, alimentación...suelen ser  necesarios a medio/largo plazo, incluso de por vida, en los casos más severos.

Al tratarse de cuidados que normalmente se inician en la primera infancia lo más habitual es que sea la madre quien los asuma. Aunque esto no significa que también sea el padre, ambos (lo más deseable) o algún otro familiar. Sea quien sea se convierte en "cuidador". 

El cuidador no sólo asume la responsabilidad de las terapias y los cuidados básicos diarios, también se enfrenta a la frustración de unos avances que no siempre llegan, a las dificultades de comunicación que muchas veces están presentes, a las crisis epilépticas, a los ingresos hospitalarios, a la falta de sensibilidad de algunos profesionales,  a las idas y venidas a los centros de rehabilitación, a la falta de descanso,  etc. etc. y todo eso durante años.

El sobreesfuerzo físico y emocional que en muchas ocasiones realiza acaba provocando un estrés y un desgaste personal que con el tiempo genera graves consecuencias para su persona.

Con el paso del tiempo, si el cuidador no se cuida, es probable  que  la experiencia de ayudar, estimular y cuidar a su hij@ con discapacidad, deje de gratificarle y se transforme en  una pesada carga que le deje vací@ y sin fuerzas.

SÍNDROME DEL CUIDADOR QUEMADO

El desgaste emocional, la fatiga mental y física, la sensación de vacío, el aislamiento social, los trastornos de sueño, los cambios de humor repentinos, la ansiedad, la depresión, etc. etc., son algunos de los síntomas que pueden evidenciar el deterioro de los cuidadores y que caracterizan este síndrome.

CONSEJOS PARA PADRES/MADRES QUE CUIDAN

Comparte responsabilidades  Si hace poco que te encuentras en esta situación tienes que ser consciente que todos estos cuidados que ahora mismo asumes en primera persona es muy probable que se dilaten en el tiempo. Es conveniente que aprendas a compartir esas responsabilidades, porque si no lo haces ahora mismo, corres el riesgo de no saber hacerlo en el futuro. Si por el contrario ya llevas tiempo en esta situación y estás acusando ya algunos síntomas de los que hablamos tienes que exigir colaboración urgente.  Eres necesari@, importante pero no insustituible.  Solicitar la ayuda de otros en este tipo de situaciones no es un signo de debilidad, sino de responsabilidad y madurez. 

Trabaja tus emociones   Hay que afrontar y aceptar las consecuencias de la discapacidad desde el lugar que a cada uno le toca. Las emociones que despierta la discapacidad  de un hij@ son muchas y es preciso conocerlas para entender el porqué de determinadas conductas. Sin juzgar en absoluto lo que sientes, pregúntate qué sientes frente a la situación que vives: dolor, miedo, frustración, rechazo, culpa,  angustia...? Cuál suele ser tu comportamiento cuando sientes de ese modo? El dolor te lleva a mirar hacia otro lado buscando excusas para no enfrentarte a la situación o te lleva a dejarte la piel para evitarlo? Rechazas la situación que te ha tocado vivir y eso te hace sentir culpable porque crees que indirectamente estás rechazando a tu hij@?. Las emociones te darán una información que siempre te será útil para conocerte más y poder elegir el modo en que quieres actuar. Es cuestión de autoconocimiento y aprendizaje.  (7 Consejos para mejorar nuestra gestión emocional)

Favorece siempre su autonomía Tienes que procurar no hacer cosas que pueda hacer por sí mism@. No l@ acostumbres a hacerlo tú todo, las prisas también son malas. Es imprescindible que colabore en la medida de sus posibilidades. Cada pequeño avance es una satisfacción para ambos y una obligación menos en tu lista.

Cuidado con la manipulación. Aprende a poner límites a las demandas excesivas. Vigila sus conductas y comportamientos, porque en ocasiones tienden a "tiranizar" a quien les cuida. Ahora no, espera, esto puedes hacerlo tú, inténtalo, etc. etc., son frases que tienes que incorporar en tu rutina.

Evita el aislamiento. Suele suceder que con el paso del tiempo resulta difícil seguir el ritmo de los amigos de siempre. En ocasiones no poder disfrutar de una charla o  de una comida porque tienes que estar pendiente de tu hij@ hace que te vayas alejando poco a poco de ellos.  A veces por mucho que se esfuercen puedes llegar a sentir que tu entorno no llega a comprender lo que estás viviendo. Necesitas compartir experiencias con gente que entienda de lo que hablas, por eso es bueno contactar con Asociaciones en las que se organizan campamentos, programas de "respiro familiar", Talleres, charlas y actividades en las que puedas participar.  El aislamiento es un factor de riesgo para la depresión

Escucha los mensajes de tu cuerpo. Es normal que estés cansad@, pero si empiezas a padecer de alteraciones en el sueño, ansiedad, cambios de humor repentinos,  dolores de cabeza, fatiga, alteraciones del apetito o el peso, ...no lo dejes pasar y consulta con tu médico!!!. Es probable que estés acusando el estrés de la situación y es necesario tomar medidas para no ir a más. Recuerda que si tú caes, habrá que cuidar a dos.

Busca una actividad que "evada" tu mente y procura hacer ejercicio físico. Aunque sea una hora al día: escucha música, pinta, cose, lee, estudia, dibuja, haz algo que realmente te guste, cualquier cosa que te apasione, te "saque" de tu rutina  diaria  y provoque emociones positivas. La Meditación, hacer ejercicio, practicar algún deporte es fundamental porque tienes que reducir los niveles de ansiedad y estrés que se van generando en tu actividad diaria como cuidador@.

Pide ayuda profesional si la situación te desborda. En la mayoría de las asociaciones y centros de rehabilitación a los que acudes para su rehabilitación suelen contar con profesionales que pueden ayudarte si te sientes saturad@ o desbordad@. Deja de exigirte lo que probablemente no le exigirías a nadie.  Hay veces que sólo con hablar y sentir que te "escuchan"  te sientes mejor, hay veces que las experiencias de otr@s pueden ser de ayuda, hay veces que es preciso dejar de ahogar el llanto.

Ten el coraje de seguir luchando por ti. Luchar por tus hijos es fácil, estás acostumbrad@ a ponerlos como prioridad y a darlo todo por ellos. Y en situaciones de discapacidad todavía más, por eso es necesario que hagas todo un aprendizaje para saber acompañarles sin renunciar a tu propia vida. Te necesita, sí, y estarás ahí, pero si no rediriges tu vida y te ocupas de tu bienestar físico y psicológico, es probable que acabes padeciendo muchos de los síntomas del síndrome que nos ocupa.

Inés Canal López