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febrero 24
HIJ@S CON DISCAPACIDAD: también hay que EDUCARLES

HIJ@S CON DISCAPACIDAD: también hay que EDUCARLES

  • BY: ClinicaRehabilitacionInfantil
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Quienes somos madres/padres de un niñ@ con discapacidad sabemos que lo que para cualquier otro niño es un aprendizaje que surge de forma natural, para el nuestro, por lo general, es el resultado de muchas rutinas de trabajo diarias.

Tienen que ir al fisioterapeuta, al logopeda, al terapeuta ocupacional, a las clases de refuerzo, etc. etc.,. Toda una serie de exigencias, a las que evidentemente nos vamos acostumbrando a medida que el tiempo pasa, pero que no por ello dejan de generarnos emociones como la tristeza y la rabia. Porque aunque evidentemente al no poder cambiar la situación, nos vemos obligados a cambiar nuestra actitud y llevarlo de la mejor manera posible, mentiríamos si no reconociéramos que nos duele el que tengan que estar "sometidos" a todas esas exigencias y no puedan llevar una vida "normal" como los demás niños.

Se trata de emociones que muchas veces no sabemos cómo gestionar y que sin darnos cuenta están afectando una y otra vez nuestra forma de proceder.

Si para muchos padres resulta difícil poner límites y establecer normas de comportamiento a sus hijos, imaginaros lo que esto puede suponer para un padre que siente que no hace otra cosa que "exigir" a su hijo. Amén del "déjale pobrecit@" que solemos escuchar de parte de muchos allegados, que no llegan a comprender, que aunque bien intencionado, ese "pobrecit@", no hace más que perjudicarles y limitarles aún más.

Independientemente de que tengamos que exigirles rutinas de trabajo diario para intentar que desarrollen al máximo todas sus capacidades, no podemos ni debemos olvidar que también, como padres, tenemos que enseñarles todas esas cosas que sólo se aprenden "en casa". No podemos poner como excusa su discapacidad, o nuestra propia incapacidad para gestionar las emociones que nos surgen a consecuencia de ella, para no enseñarles que hay límites, normas de comportamiento, situaciones que nos frustan, etc. etc.

Un niño que crece en la falsa creencia de que el Universo gira en torno suyo, que no conoce un NO por respuesta, que obtiene todo lo que quiere a base de gritos o pataletas, al que se le resuelve todo, etc. etc., puede llegar a convertirse en un adulto manipulador y tirano. Y eso sin duda no sólo jugará en nuestra contra, sino en la suya propia. Porque puede que nosotros, por nuestro amor incondicional, seamos capaces de tolerar muchas cosas pero "los de fuera" no. Y si no les enseñamos a respetar, escuchar, tolerar y no  fomentamos las conductas adecuadas, lo tendrán más que difícil en su futura y deseada integración social. Sin duda la "papeleta" que nos toca no es nada fácil, pero tenemos que ser conscientes que si nos dejamos influenciar por el sentimiento que nos provoca su discapacidad, todos saldremos perjudicados.

Los padres tenemos que reforzar las actitudes positivas de nuestros hijos, evitando las que puedan ser pasivas y agresivas. Es evidente que siempre tendremos en cuenta sus limitaciones, pero tampoco habremos de olvidar sus otras muchas capacidades. Hemos de conseguir desarrollar hábitos de comportamiento que les sean útiles en su posterior integración social o en nuestra propia convivencia familiar. Su personalidad en la vida adulta tendrá mucho que ver con todo aquello que haya aprendido durante su infancia. Y un buen manejo de las habilidades sociales les abrirá muchas puertas.

Amor y paciencia son siempre la clave, pero lo más importante es no subestimar nunca sus capacidades. Porque al igual que aprenden a evitar o conseguir cosas a base de comportamientos inadecuados, también podrán aprender lo contrario si reforzamos las conductas apropiadas. Como siempre, tampoco olvido, que existen situaciones muy concretas en las que las limitaciones son tan sumamente severas que no está en nuestra mano poder incidir. Una cosa es no limitar sus capacidades y otra muy distinta es no darse cuenta y entender que existen unas capacidades con las que no podemos contar.

Por eso, si bien habrás de tener en cuenta cuáles son las limitaciones que afecten a su desarrollo, no te olvides de mirar más allá de ellas, porque justamente detrás, está ese niño/niña al que hay que proporcionarle todas esas oportunidades de crecimiento que le convertirán en un adulto "normal". En general, hay todavía tanta falta de información en torno a las personas con discapacidad, que el hecho de que una persona presente algún tipo de limitación física, sensorial o cognitiva, nos hace creer que esa condición les inhabilita para poder participar, integrarse y establecer relaciones en la sociedad de la cual forman parte con total normalidad. Y en parte, somos responsables de que esa idea errónea siga perdurando. Cada vez que justificamos o potenciamos por acción u omisión cualquier tipo de conducta que les aleje de la posibilidad de interactuar según las normas de convivencia que comúnmente todos consideramos adecuadas, aludiendo a su discapacidad, reforzamos la idea equívoca de que una persona con discapacidad no pueda integrarse plenamente en la sociedad en la que vive.

Educar no es tarea fácil, pero forma parte de las responsabilidades que asumimos cuando tomamos la decisión de ser padres.

Hay una frase de Andrés Castuera que dice "Te estoy tejiendo unas alas, sé que te irás cuando termine, pero no soporto verte sin volar", yo me voy a permitir "adaptarla"...

"Te estoy tejiendo unas alas, deseo con toda mi alma que cuando termine puedas usarlas, porque no soportaría verte sin volar"

volando

Inés Canal López