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enero 02
LA SOBREPROTECCIÓN EN LOS NIÑ@S CON DISCAPACIDAD

LA SOBREPROTECCIÓN EN LOS NIÑ@S CON DISCAPACIDAD

  • BY: ClinicaRehabilitacionInfantil
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Para l@s niñ@s que cuentan con algún tipo de limitación física, sensorial y/o cognitiva, determinadas acciones como: comunicarse, caminar, comer, asearse, vestirse, relacionarse con otr@s niñ@s ,…etc. etc., se convierten en objetivos a alcanzar que precisan de una rutina de  trabajo constante. Lo que para la mayoría de los niños son habilidades que irán adquiriendo de un modo natural a lo largo de su desarrollo, para nuestr@s hij@s son el resultado de su propio esfuerzo personal y de ese trabajo que realizamos día a día junto con los especialistas.

Es una realidad que no podemos evitar sentir como injusta y que nos genera sentimientos que van de la rabia a la impotencia y que suelen acabar en una tristeza que no encuentra respuesta a la eterna pregunta de "por qué a mi hij@". Gestionar adecuadamente todas estas emociones no resulta nada fácil, porque lo malo no es sentirlas, lo malo es no saber qué hacer con ellas. Y así inmersos en ese caos emocional a medio resolver vamos poniéndonos en pie cada mañana con dos premisas fundamentales: trabajar duro en su rehabilitación para que sean capaces de alcanzar el mayor nivel de autonomía posible y al mismo tiempo conseguir que no se frustren, que no sufran y que no sean infelices por no poder hacer lo que hacen los demás niños.

Y aquí es donde comienza nuestra gran contradicción. Porque por un lado les llevamos al fisioterapeuta, al terapeuta ocupacional, al logopeda... todo para que puedan mejorar su motricidad, su comunicación, sus habilidades en las actividades de la vida diaria; pero luego, cuando tienen que intentar hacer las cosas por sí sol@s estamos como ángeles de la guarda permanentes para dar solución a cualquier dificultad que se les presente y requiera de un cierto grado de esfuerzo por su parte. Tenemos tanto miedo a que sufran, a que se hagan daño, a que se frustren o  a que sientan todas esas emociones que son más nuestras que suyas, que al final acabamos reforzando una dependencia que va en contra de nuestro objetivo principal que es su autonomía.

Obviamente hay situaciones o afecciones severas que requieren de nuestra intervención sí o sí. Pero existen otros casos en los que a lo mejor si les diésemos la oportunidad serían capaces de hacerlo por sí sol@s. La linea que separa el "no pueden" del "sí pueden, pero se tienen que esforzar" a veces resulta tan sutil, que encontrar la medida exacta es todo un reto para nosotros.

Estar continuamente "al pie del cañón" para dar solución a todas sus dificultades no es nada bueno. Porque además de privarles de experiencias que son absolutamente necesarias para su desarrollo y formación como personas de algún modo les arrebatamos la posibilidad de buscar estrategias que les permitan hacer las cosas "a su manera". Por otra parte,  hacerles crecer en la creencia de que estamos disponibles para todo en todo momento y que sólo cuentan sus necesidades, los puede acabar convirtiendo en  verdader@s dictadores.

Nuestros niños de hoy acabarán siendo jóvenes y más tarde adultos, y quizá debiéramos reflexionar sobre qué favor les estamos haciendo evitándoles situaciones difíciles. Tarde o temprano, aquellos que tengan la posibilidad de integrarse en la sociedad en la que vivimos, tendrán que enfrentarse a muchas situaciones y no siempre contarán con los recursos y el apoyo que necesitan. No siempre estaremos para dar solución a sus problemas. Querríamos ser sus ángeles de la guarda el resto de sus vidas, pero eso, por mucho que lo deseemos, no está dentro de nuestras posibilidades.

Nuestro objetivo es indiscutible: tienen que alcanzar el mayor grado de autonomía posible y para ello deben experimentar, intentarlo, fracasar, volver a empezar, enfadarse, intentarlo otra vez y así cuantas veces sea necesario...deben crecer más allá de sus límites y desarrollar la voluntad de superarse. Porque es verdad que lo tienen más difícil que los otros niños, pero eso no significa que con las adaptaciones, las  ayudas técnicas y/o tecnológicas, el entrenamiento y su esfuerzo personal no puedan alcanzar las destrezas que necesitan para una mayor autonomía. Y la confianza que poco a poco irán generando en sí mism@s les ayudará a fortalecer su autoestima.

En ocasiones, lo imposible sólo es aquello que no se intenta. La experiencia me dice que siempre pueden mucho más de lo que imaginamos y que una actitud sobreprotectora sólo conduce a una mayor dependencia. Con los pies en el suelo, sí; pero sin renunciar a las ilusiones y a los retos, aunque exijan grandes esfuerzos. Y si se frustran, ya aprenderán a superarlo. La frustración es un estado temporal por el que TODOS hemos de transitar si queremos aprender a gestionar esas emociones que surgen cuando las cosas no salen o no son como desearíamos.

Somos inmensamente felices con sus logros, pero tenemos que aprender a ser menos temerosos y confiar en su capacidad de hacer frente a las adversidades. Que nuestros miedos, nuestro dolor y nuestras propias inseguridades no les encierren en gruesas armaduras, porque

"Cuánta más gruesa es la armadura, más frágil es el ser que la habita".

                                                                                                                        Robert Fisher

Inés Canal López