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junio 09
PREOCUPARSE: UNA MALA COSTUMBRE

PREOCUPARSE: UNA MALA COSTUMBRE

  • BY: ClinicaRehabilitacionInfantil
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Si hay algo que nos conduce a perder todas nuestras energías sin retribución alguna es la preocupación. Pre-ocuparnos de asuntos que "pueden" llegar a suceder  sólo nos conduce a perder nuestra eficacia y a evadirnos del momento presente.

Es verdad que todos hacemos planes respecto del futuro y en ellos se incluyen esas variables sobre las cuales no tenemos ningún tipo de control, lo cual siempre nos lleva a la incertidumbre. Pero eso de querer dar solución a problemas que no existen en nuestra realidad actual, resulta más que complicado.

En ocasiones como dice el dicho popular "es peor pensarlo que pasarlo". Nuestro mañana se construye Hoy, por eso nuestras energías deben centrarse en llevar a cabo todas esas acciones que posibiliten el resultado al que aspiramos. Enfocarnos en "qué voy a hacer si..." da lugar a un escenario infinito de posibilidades que nunca podremos contemplar en su totalidad y que además parte de una premisa que tampoco es cierta.

La preocupación es un hábito que tenemos tan incorporado en nuestras vidas que hasta parece que no está bien no hacerlo. Parece que uno es mejor persona cuando "se preocupa por los otros", o más responsable "si te preocupas por todo" aquello que tiene que ver con tu familia, con tu salud, con tu trabajo, etc. etc.

Y la pregunta es: de qué sirve esta preocupación que sólo nos genera ansiedad y malestar?  Hay algo, aunque sea mínimo, que podamos modificar o mejorar preocupándonos?

La preocupación siempre conduce al sufrimiento y sufrir nos resta energía y vitalidad para hacer frente a nuestro Ahora. No se trata de preocuparme por los  problemas que sólo existen en mi mente, se trata de dar lo mejor de mí y actuar cada día con responsabilidad en mi trabajo, con mi familia, en el cuidado de mi salud, etc. etc.

"Prepararse" para el futuro no es dedicar  tiempo para pensar cómo resolveremos "eso" que no tenemos la certeza de que vaya a suceder. Eso es perder un tiempo valiosísimo, y eso es algo que no nos podemos ni debemos permitir. Como diría José Luis Sampedro "el tiempo no es oro, el tiempo es VIDA", y la vida no se malgasta. Nuestro mañana se construye con lo que hacemos en este preciso instante y cada segundo que dedicamos a pensar en un futuro imaginario es un segundo que dejamos de hacer esas cosas que sí nos harán cambiar nuestra realidad actual.

Preocuparnos de una situación hace que la veamos como un problema, como algo que amenaza nuestra estabilidad emocional y nos lleva a generar ese tipo de sentimientos que nos hacen experimentar sensaciones como si fueran ciertas. Nada de lo que estamos imaginando en nuestra mente está sucediendo, sin embargo lo sentimos como auténtico. Debemos aprender a distinguir la realidad de la fantasía, porque sólo lo que está ocurriendo en este momento es lo real, lo demás...son sólo elucubraciones de nuestra mente.

Trabajar de forma consciente la atención plena nos ayudará a "estar en lo que estamos" y así distinguir lo cierto de lo imaginado. Debemos ser conscientes que en muchas ocasiones esos miedos que nos impiden actuar y avanzar tienen mucho más que ver con nuestras preocupaciones que con nuestras realidades. El miedo nos alerta en situaciones de peligro y nos hace ser cautos. El miedo tiene un sentido positivo cuando va ligado a una situación real que implica una amenaza para nuestra persona, pero empieza a ser dañino cuando es el resultado de un pensamiento.

Hay investigaciones que indican que una persona se habla a sí misma unas 50.000 veces al día y según los psicólogos el 80% de los mensajes son negativos. No potenciemos conductas que sólo nos perjudican, el futuro no cambia a mejor por preocuparnos.

Preocuparse es tan absurdo como estar pensando en comprar un paraguas un día soleado

Inés Canal López