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septiembre 03
TERAPIAS: la constancia aparece cuando existe una motivación

TERAPIAS: la constancia aparece cuando existe una motivación

  • BY: ClinicaRehabilitacionInfantil
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Uno de los mensajes que de forma clara procuramos  transmitir  a todos los padres que acuden a nuestro Centro es la importancia de ser constantes en los tratamientos. Y esto es algo que hacemos extensible a cualquier tipo de terapia. Porque no hay milagros sino buenos resultados fruto del esfuerzo y el trabajo diario.

Si bien todas las situaciones no son iguales ni exigen el mismo tiempo de tratamiento, todas, exigen constancia si queremos optimizar resultados. Aunque esto no debe llevarnos a equívocos. Optimizar significa conseguir lo máximo, pero lo máximo no siempre es lo deseado. En el caso de patologías severas, un excelente resultado puede ser mejorar la respiración, la deglución, eliminar dolores por contracturas, evitar deformaciones.., algo que puede resultar  insuficiente para quien sitúa su  expectativa  en alcanzar la marcha por ejemplo.

Aunque el conocimiento de la lesión nos puede dar alguna información sobre su posible evolución, lo cierto es que cada niñ@ tiene su propio proceso y desarrollo. Porque aunque conozcamos las áreas que han sido  afectadas por el daño cerebral (motora, sensorial, cognitiva, ...)  lo que no sabemos es cómo evolucionarán cada una de esas áreas cuando sean estimuladas y mucho menos lo que dará de sí todo esa parte que no ha sido dañada. No sabemos con qué potencial cuentan hasta que no nos ponemos a trabajar y vamos descubriendo poco a poco lo que son capaces de conseguir.

El problema es que en la mayoría de las situaciones los logros no son inmediatos y ese  tiempo de trabajo diario deja de ser estimulante para quien sólo se centra en los resultados. Muchos padres comienzan a desanimarse y la opción de tirar la toalla comienza a estar presente. Y es que la constancia se debilita cuando desaparece la motivación.

Por eso a la hora de desarrollar un valor  tan fundamental como la constancia es bueno que tengamos en cuenta ciertas cuestiones.

En primer lugar empecemos a utilizar un lenguaje que nos aporte y no nos reste  energías. Utilizar continuamente el "tengo que" o "debería" nos habla de obligación, y eso es algo que nos deja sin opciones. Y cuando las opciones no existen me convierto en víctima. Está claro que si queremos darles una oportunidad a nuestr@s hij@s "tenemos que", pero lo  hacemos porque "QUEREMOS" ofrecerles la posibilidad de una mayor calidad de vida. Cuando digo que hago algo porque quiero estoy decidiendo, las circunstancias siguen siendo las mismas pero mi posición frente a ellas cambia por completo, no tengo que hacer algo, PUEDO hacer algo y eso me aporta un sentimiento muy diferente al que surge cuando me siento víctima.

Ser pacientes es otro aspecto a trabajar. No plantamos hoy una semilla y mañana tenemos un árbol. En las terapias, como en otros tantos ámbitos de nuestra vida, los resultados inmediatos no existen. Si queremos obtener un título tenemos que estudiar, si queremos adelgazar tenemos que cuidar nuestra alimentación, sea cual sea el objetivo a alcanzar, siempre requerirá de un tiempo que será mayor o menor según de lo que se trate. Nosotros no podemos marcar el ritmo de sus progresos, sólo podemos hacer que exista la posibilidad de que esos progresos aparezcan. Y eso sólo podremos conseguirlo si somos constantes en sus tratamientos.

Para que una rutina de trabajo sea perdurable en el tiempo tiene que ser realista. Un corredor de fondo sabe perfectamente que se quedará a la mitad de su recorrido si no gestiona bien sus fuerzas. Y esto mismo puede ocurrirnos a nosotr@s  si no somos conscientes de que exceder nuestros límites físicos y emocionales puede acabar provocando un "Ya no puedo más". No cabe duda que nuestr@s hij@s son nuestra prioridad, pero no debemos olvidarnos de nuestra propia vida y de cuidarnos a nosotr@s mism@s. Hay que cuidarse para poder cuidar.

Confiar en los profesionales que nos asisten y CREER en lo que estamos haciendo es fundamental. No es posible dar continuidad a un tratamiento en el que no creemos. Por eso hay que informarse, preguntar, y acabar con esas dudas que pueden llevarnos a dejar un tratamiento a medias.

Seamos conscientes de la emoción desde la que realizamos a diario su tratamiento porque corremos el riesgo de abandonarlo si lo hacemos desde el sufrimiento y la pena. Muchos de los bebes y niños que hacen Terapia Vojta lloran cuando están en el momento de la activación, por experiencia propia sé que ese llanto puede provocarnos un enorme dolor cuando en nuestro interior subyacen emociones sin resolver. Tenemos que ser honestos y aprender a distinguir lo que nos lleva en ocasiones a no poder soportarlo. Qué me está provocando ese dolor que me llega al alma? un momento de exigencia puntual que da como consecuencia un llanto de esfuerzo, o el no acabar de aceptar la tristeza que me produce su discapacidad o sus limitaciones?

La constancia hace posible la optimización de cualquier terapia.  Pero la constancia sólo aparece cuando existe una MOTIVACIÓN. Hemos de averiguar dónde está la nuestra sabiendo que si la enlazamos a los resultados siempre correremos el riesgo de que desaparezca. Personalmente siempre he encontrado la motivación para ser constante (han sido más de 15 años de Terapia Vojta y Logopedia) en alcanzar mejoras, fueran las que fueran, y en el logro de una paz interior que sólo se consigue cuando sabes que estás haciendo todo lo que está en tu mano hacer

La motivación que se enlaza a un resultado tiende a desaparecer, las expectativas no alcanzadas suelen ser las responsables. La motivación que se enlaza a un propósito perdura en la medida que nuestro propósito no cambie.

Inés Canal López